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La Coctelera

Diarios de Bicicleta

Ruedan Las Palabras

25 Abril 2011

Blanco

Jueves 14 de Abril de 2011 > Trecho entre Andújar y Jaén, en la provincia de Andalucía, España. Salida a las ocho y media de la noche desde Andújar en dirección a Jaén. Total: 51 kilómetros.

La nieve está cubriendo toda Irlanda. Cae sobre toda la oscura llanura central, sobre las colinas despobladas, suavemente sobre los pantanos de Alen, y más lejos, hacia el oeste. Cae suavemente sobre las oscuras y revueltas aguas del Shanon.

« -Sigue esta calle derecho hasta llegar a un túnel, ese que pasa debajo de la autovía. A partir de ahí, sigue todo derecho hasta Jaén. Lo primero que te encontraras es el pueblo de Los Villares, luego...», el joven de peinado estructural trabaja, presumo, en un Banco o una oficina del Gobierno. Por eso le hago caso y sigo fielmente sus instrucciones. Pero me doy cuenta, 12 kilómetros después, que me he equivocado. Coloco la linterna de explorador en mi frente para alumbrar el sitio, palpando mis bártulos. Desato todos los tirantes que sujetan las botellas de agua, el colchón inflable, la tienda de campaña, el saco amarillo impermeable y, los voy poniendo encima del brocal del puente sobre el Rio Guadalquivir. Estoy buscando mi mapa de Andalucía que, efectivamente, está escondido junto a otros mapas Michelin al fondo de la maleta número dos. El  cielo despejado expone una luna in crescendo, que ilumina los huertos de cebollas y judías. El tráfico titubea ante la súbita presencia del caballero que manipula un vehículo indescriptible, con una linterna de explorador en la frente y chaleco reflectante, como los Guardia Civiles cuando hay un accidente. Un motoquero parece dispuesto a ayudar sin abandonar esa mirada tensa debajo del casco.

« -De Villanueva de la Reina hay por lo menos 40 kilómetros antes de llegar a Jaén»

« -No...»

« -Pues sí: menos de 30, imposible».

La firmeza de su rigurosa información surge sin pretensión de fastidiarme: Jaén se encuentra más lejos de que yo pensaba en principio. Rápidamente despliego el mapa de Andalucía. Quiero saber exactamente donde estoy ubicado. Resignado, compruebo que hay cuatros opciones para llegar a Jaén. Yo he escogido la más larga. Minutos después, bandeo el puente en dirección a Villanueva de la Reina amparándome de los retazos de nitidez que sugiere el campo abierto, inhóspito, palpitante. Solo enciendo mis luces cuando se aproxima un vehículo. Al retirarme del poblado con sus bares abiertos y musulmanes de larga túnica en las esquinas, me adentro otra vez a esa atmosfera profunda que me cubre y me subyuga. La noche está rodeada de misterios, animales asustadizos, siluetas tenues, leves, extrañas, de fulgurante movimiento que se mezclan con el perfume de los olivos. Los cada vez más escasos automóviles me cruzan disminuyendo la velocidad, como si sus ocupantes no terminan de convencerse de lo que realmente están viendo. Uno de ellos se detiene unos metros detrás de mí con las luces y el motor apagado, permaneciendo estacionado al costado de la carretera. Entonces, detengo mi caminata entrecerrando los ojos, concentrándome. Seguidamente, sostengo la bicicleta y los dos tráileres por unos caballetes que había instalado en las inmediaciones de Caravaca de la Cruz, el año pasado. Dispuesto a morir, doy media vuelta y camino pausada pero decididamente en dirección al automóvil. Súbitamente enciendo mi linterna y leo la placa. Entonces, el automóvil se desgarra en mil ruidos, esparciendo luces en todas direcciones y se da a la fuga trepidantemente hasta desaparecer en el recortado horizonte de la Ruta 66. Permanezco ahí parado unos minutos como un felino en tierras extrañas, considerando la corteza de la situación, masticando esa primitiva, mansa intemperie de ser un posible blanco en medio de la nada.

Uno a uno, todos nos convertiremos en sombras. Es mejor pasar a ese otro mundo impúdicamente, en la plena euforia de una pasión que irse apagando y marchitando tristemente con la edad.

Los últimos 15 kilómetros arrastraba mi condición de hombre fatigado, sorteando aldeas con calles empedradas y curiosos aletargados apurando la última copa de vino en los bares entreabiertos. Desde la distancia, las iluminadas cúpulas de las iglesias parecían ojos encendidos sobre el laberinto de tejados rojos y arboles de primavera. La Radio ya ni siquiera era un signo de distracción, pese a que siempre me gustó oír a Silvia Tarragona en su “Afectos en la Noche”, en Radio Nacional de España. De vez en cuando las luces de neón provenientes de clubes nocturnos despuntaban en la lejanía, acariciándome con la ilusión de que estaba yo acercándome a la Gran Ciudad. Mi energía poco a poco se iba apagando, mis recuerdos se nublaban en el olvido, mis latidos en reposo, mi vida en un remanso de lago azul…De pronto, al borde de mis limites de conciencia, volví a oír el monologo final de la película Dublineses que Silvia Tarragona ya había difundido en un programa anterior.

¿Cuánto tiempo has guardado en tu corazón la imagen de los ojos de tu amado diciéndote que no deseaba vivir?. Yo no he sentido nada así por ninguna mujer, pero sé que ese sentimiento debe ser amor.

Piensa en todos los que alguna vez han vivido, desde el principio de los tiempos, y en mí, transeúnte como ellos, fluctuando también hacia su mundo gris, como todo lo que me rodea. Este mismo sólido mundo, en el que ellos se criaron y vivieron, se desmorona y se disuelve.

Cae la nieve, cae sobre ese solitario cementerio en el que Michael Fiuri yace enterrado. Cae lánguidamente en todo el universo y lánguidamente cae, como en el descenso de su último final, sobre todos los vivos y los muertos."

Arribé a Jaén cerca de las cuatro de la madrugada del viernes 15 de abril.

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Vancouver, BC, Canadá
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Omar Ruiz-Díaz esta viajando como aventurero, la mayoría de a pie y de bicicleta, por mas de una treintena de países, completando mas de 100 mil kilómetros aproximadamente en un periodo de 15 años, desarrollando su proyecto Ecoadventures que fomenta el uso de transporte alternativo para los desplazamientos urbanos y, de esa manera disminuir la contaminación ambiental. Omar estudió Periodismo de Investigación en Taller Escuela Agencia de Buenos Aires - Argentina, locución radial en la Escuela Municipal de Locución de Asunción - Paraguay. Corresponsal en Argentina y reportero matinal de la Radio Caritas de Asunción. Participo en programas comunitarios de Radio Universidad de la Plata. Columnista de Revista ‘Cartelera’ de Asunción y fundador de ‘Paraguay Vive’, periódico independiente de los exiliados en Buenos Aires. Columnista de ‘La Prensa’ quincenario de Vancouver. Es corresponsal del DIARIO EL POPULAR de Toronto - Canada desde 1994. Ultima Actualizacion: Agosto 06, 2010 en Sevilla (España)

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