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16 Julio 2010

Transeuntes

Viernes 16 de Julio de 2010 > 05:52 AM > Estoy sentado en la sala de la TV de la Casa de Acogida "Madre del Redentor" de Córdoba capital escribiendo estos renglones. Hace media hora, al descender de los dormitorios, hallé al guardián profundamente dormido sobre una camilla plegable en la Recepción. Le despierto moviéndole los hombros con delicadeza. Ante mi solicitud de que "deseaba sacar mi ordenador de la Oficina", el guardián me regaña con "éstas no son horas para andar caminando por ahí" y que "la hora de levantarse normalmente son las siete y media" y que "la próxima vez..."

Normalmente me levanto a las seis y, a continuación, procedo a acercarme a la Oficina para retirar mi ordenador portátil, que lo deposito ahí todas las noches para salvaguardarlo ya que uno nunca sabe en sitios como este. La verdad, no fue mi intención despertar al guardián a las 05:20 de la mañana. Particularmente a este guardián, quien tiene una personalidad francamente sombría. Le he pedido disculpas prometiendo que no volverá a suceder y que la mejor idea es llevar mi ordenador conmigo a los dormitorios por las noches.

Los dormitorios son cómodos y amplios. Hay cuatro camas en donde duermo, con sus respectivas mesitas de luz cada una. Normalmente activan el aire acondicionado hasta la medianoche para mitigar el calor intenso que se vive en esta parte del país en los últimos días. Más tarde me encargo de abrir la puerta y las ventanas para dejar correr el aire hacia el corredor y, eventualmente hacia el jardín.

He llegado a este Centro hace una semana y media a través de Caritas y, estoy en vistas de valorarlo como uno de los mejores en su tipo. Es como un Hotel. Un Hotel con restricciones, con regulaciones, donde se sirven cuatro comidas diarias, se lava la ropa, etc. Uno puede salir a cualquier hora bajo un horario de retorno, que son las ocho de la noche, sin excepción. Los clientes -femeninos y masculinos - no superan la veintena. Algunos permanecen aquí por largo tiempo, como es el caso de un diminuto Rafael quien debe ir al dentista esta mañana para hacer extraer su primer diente. "Me sacarán prácticamente todos para después usar un paladar", me dice con esa mirada perdida dibujada en su rostro septuagenario. A Rafael lo derivaron desde un Hospital adonde llegó procedente de un cortijo, ese territorio rodeado de olivares, cigarras y naranjas agrias. Ya no regresara allá. Para que? "Soy soltero. Cuando trabajaba en la mina de carbón de Castilla La Mancha, el 50% de mi salario enviaba a mi madre. Hoy, cuando llamo a mi hermano nos hablamos. Si no, como si no existiera". Aparte de la extracción de sus dientes, Rafael también debe operarse de las cataratas de sus ojos lo que significa que su estancia aquí será prolongada antes de ser transferido -eso espera- a un geriátrico.

Normalmente un cliente (vamos, el adjetivo "cliente" tiene una connotación legal y se aplica a todas las personas registradas en Albergues como este) llega aquí por motivos extremos. Julia, la responsable, es el rostro de una cadena de subvenciones que incluye al Arzobispado de Córdoba, Caritas Córdoba y la Junta de Andalucía. Ella es la que decide quien ingresa, por cuanto tiempo; quien y por cuanto tiempo un caso debe ser prorrogado, etc. "Trata de que tu ordenador no sea un factor de ostentación", me advierte a mi arribo. "Y tu bicicleta apárcalo allá, cerca del utilitario". Aunque infunde máximo respeto, Julia me parece una mujer fiestera. El lunes pasado, luego de que La Roja se clasificara campeón del Mundo en Johannesburgo le pregunté si qué tal la fiesta y ella me lanzó una amplia y confortable sonrisa. "Claro que lo disfrutamos hasta muy tarde..."

Las Hermanas religiosas de las Mercedarias de Maria, unas seis que viven en el edificio contiguo, de una congregación fundada por Juan Nepomuceno, son las encargadas de providenciar el servicio de comidas como forma substancial de consagración y servicio a los más necesitados. Son generalmente inflexibles en sus modales aunque es posible arrancarles una sonrisa a veces. "Estuve como misionera en Republica Dominicana", me confiesa una de ellas. "Ah?, y ha bailado mucho el merengue?", le platico. Entonces se ríe. En un ambiente en que cada uno trae sus bártulos de drama, sonreír es un regalo, un obsequio de Dios.

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Vancouver, BC, Canadá
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Omar Ruiz-Díaz esta viajando como aventurero, la mayoría de a pie y de bicicleta, por mas de una treintena de países, completando mas de 100 mil kilómetros aproximadamente en un periodo de 15 años, desarrollando su proyecto Ecoadventures que fomenta el uso de transporte alternativo para los desplazamientos urbanos y, de esa manera disminuir la contaminación ambiental. Omar estudió Periodismo de Investigación en Taller Escuela Agencia de Buenos Aires - Argentina, locución radial en la Escuela Municipal de Locución de Asunción - Paraguay. Corresponsal en Argentina y reportero matinal de la Radio Caritas de Asunción. Participo en programas comunitarios de Radio Universidad de la Plata. Columnista de Revista ‘Cartelera’ de Asunción y fundador de ‘Paraguay Vive’, periódico independiente de los exiliados en Buenos Aires. Columnista de ‘La Prensa’ quincenario de Vancouver. Es corresponsal del DIARIO EL POPULAR de Toronto - Canada desde 1994. Ultima Actualizacion: Agosto 06, 2010 en Sevilla (España)

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