Ancho Vacio
Despachos desde el Oeste
Cualquier viaje en avión nos hace reflexionar acerca del sentido de nuestra propia mortalidad, es decir, de nuestra propia geografía espiritual. El accidente de Air France en Toronto y, especialmente su increíble, dramática consecuencia, es la textura del valor que cuesta salvar el pellejo.
Por Omar Ruiz-Diaz
VANCOUVER.- La suma de los recuerdos desde el balcón se comprimen tras la ojeada a Internet. En escena, la terminal internacional Lester B. Pearson, blandiendo todos sus recursos de emergencia, al tiempo que los pasajeros saltan con un objetivo supremo: Sobrevivir. El mundo se reinventa a cada paso como fetas de amapolas en crudo. Esta vez bajo una tormenta de verano y en forma de pánico masivo. Vaya milagro.
(en este espacio habia una composicion que fue borrada a solicitud de la persona interesada. Esto es respeto en medio de la libertad de expresion)
Un vistazo a la historia de YVR (el código por el cual es conocido el Aeropuerto de Vancouver) refleja una consolidada reputación de plaza moderna. Son 16,4 millones de pasajeros que prestarán sus servicios al término del año. Sin embargo, es difícil olvidar que aquí se originó uno de los peores desastres aéreos registrados. Fundamentalistas punjabies plantan una bomba en una maleta en el vuelo 182 de Air India. El 747 jumbo jet –que partió de Vancouver con su carga mortal el 22 de Junio de 1985-, explota a 31.000 pies de altura cerca de las costas de Irlanda. Sus 329 ocupantes, la mayoría de ellos ciudadanos canadienses, perecen.
En un episodio varias veces más modesto (sin ser el único), a principios de Noviembre 2003, un Airbus-330 de Air Canada en dirección a Calgary, fue obligado a retornar a Vancouver y realizar un aterrizaje de emergencia. De uno de los motores salía humo. El piloto solicitó que los servicios de rescate estuvieran en la pista. Los vuelos fueron suspendidos hasta que los operarios acabasen con la limpieza de combustible derramado y sus 92 pasajeros fueron evacuados rápidamente. Las investigaciones posteriores indicaron que este avión había ingresado en hangar de reparaciones el día anterior precisamente por una casi invisible pérdida de combustible. La línea de alimentación fue desconectada para solucionar la avería. Algo falló en la reconexión. Otro milagro.
Ken Watts a veces me preguntaba acerca de la conveniencia de modificar su actitud hacia los aviones y subir a uno de ellos. A sus 80 años, “Mister Ken” nunca ha experimentado volar pese a su solvencia económica. Su terreno en Wheatley, uno de los tantos amarillos que cubren el paisaje de Oxordshire, Inglaterra, ha sido su plataforma de observación a los cazas americanos que apoyaban la incursión aliada en Normandía. “No”, musita al ojear una aeronave que cruza el distante cielo. “Vuelan demasiado alto”.
Sin embargo, volar -especialmente en aviones pequeños-, obsequia un sentido de profunda libertad y la posibilidad de un disfrute espiritual como el que describe el poeta: “Toca la tierra, ama la tierra, respeta la tierra, sus planicies, sus valles, sus montañas, sus mares”. Hace poco más de un año, efectúe un viaje con interminables turbulencias desde Madrid a Buenos Aires. Empezamos a descender al entrar en Fortaleza y sobrevino la calma. Escribí:
Un murmullo de sobresaltos
como la espuma del mar
bajo la luna.
Luego, el silencio,
tan suave como el algodón
besando el horizonte naranja.
La vida sigue su curso,
el mundo ideal allá abajo
de sinuosos arroyos
y lánguidas palmeras.

Omar Ruiz-Díaz esta viajando como aventurero, la mayoría de a pie y de bicicleta, por mas de una treintena de países, completando mas de 100 mil kilómetros aproximadamente en un periodo de 15 años, desarrollando su proyecto Ecoadventures que fomenta el uso de transporte alternativo para los desplazamientos urbanos y, de esa manera disminuir la contaminación ambiental.
Omar estudió Periodismo de Investigación en Taller Escuela Agencia de Buenos Aires - Argentina, locución radial en la Escuela Municipal de Locución de Asunción - Paraguay. Corresponsal en Argentina y reportero matinal de la Radio Caritas de Asunción. Participo en programas comunitarios de Radio Universidad de la Plata.
Columnista de Revista ‘Cartelera’ de Asunción y fundador de ‘Paraguay Vive’, periódico independiente de los exiliados en Buenos Aires. Columnista de ‘La Prensa’ quincenario de Vancouver. Es corresponsal del DIARIO EL POPULAR de Toronto - Canada desde 1994.
Ultima Actualizacion: Agosto 06, 2010 en Sevilla (España)